GRAFOLOGÍA: 1 CAFE PENDIENTE

1 CAFE PENDIENTE

Es extraordinario ver como somos capaces, en estos tiempos de crisis, de desplegar todo nuestro instinto solidario, nuestro instinto caritativo; esta es una palabra que me gusta más que "solidaridad", tiene una connotación que llega más al corazón, al menos al mío; se que está desprestigiada pero yo la reivindico. La caridad es amor, implica al corazón. La han intentado suplantar por "solidaridad" porque, algunos creían que caridad tenía un sentido religioso. Latín, puro latín. De todas formas me importa un pimiento como lo llaméis: caridad o solidaridad. Pero no utilicéis esta burda excusa para no hacer lo que aquí os presento y os propongo. 

Hay gente que en estos tiempos de crisis no se queda quieto y piensa: ¿qué puedo hacer yo para contribuir a mitigar la desgracia de otros? Quien se responde que nada está muy equivocado. Todos podemos hacer algo, por pequeño que sea: una sonrisa, un abrazo, una mirada cómplice, UN CAFE PENDIENTE...

Me parece muy interesante esta iniciativa que ha promovido un  joven barcelonés, experto en mercadotecnia, que quiere impulsar una idea solidaria para ver cómo la gente realiza actos generosos, sencillos y de bajo coste. El ser solidario pude estar al alcance de muchos. 


La historia es sencilla, "Entramos en un pequeño cafe, pedimos y nos sentamos en una mesa. Luego entran dos persons:
- Cinco cafes. Dos son para nosotros y tres "pendientes".
Pagan los cinco cafes, beben sus dos cafes y se van.
Pregunto:
- ¿Cuáles son esos "cafes pendientes"?
Me dicen:
- Espera y verás:
Luego vienen otras personas. Dos chicas piden dos cafes. pagan normalmente. Después de un tiempo, vienen tres abogados y piden siete cafes:
- Tres son para nosotros y cuatro "pendientes".
Pagan por siete, se toman los tres y se marchan. Después un joven pide dos cafes, bebe solo uno, pero paga los dos. Estamos sentados, hablamos y miramos a través de la puerta abierta la plaza iluminada por el sol delante de la cafetería. De repente, en la puerta, aparece un hombre vestido muy pobre y pregunta en voz baja:
- ¿Tienen algún "cafe pendiente"?
Este tipo de caridad, por primera vez apareció en Nápoles. La gente paga anticipadamente el cafe a alguien que no puede permitirse el lujo de una taza de cafe caliente. Allí dejaban, en los establecimientos, de esta manera, no solo el cafe, sino también, comida. Esta costumbre ya ha salido de las fronteras de Italia y se ha extendido a muchas ciudades de todo el mundo"

Además os quiero traer un vídeo que he conocido por mi amiga María José González, que está siempre pendiente de las noticias que hacen crecer a las personas, un lujo poder contar con su amistad y su cariño. En esta vida recoges lo que siembras.